¿Qué es la “Señal Wow!”?

El 15 de agosto de 1977 el astrónomo norteamericano Jerry R. Ehman se encontraba tomando datos con el radiotelescopio “Big Ear”, perteneciente a la SETI y que en ese entonces se ubicaba en el observatorio de la Universidad Ohio Wesleyan, en Ohio, Estados Unidos. Un par de días después, mientras revisaba las señales detectadas por el telescopio esa noche (en ese entonces impresas sobre largas bandas de papel) vio algo tan inesperado que incluso tomó un lápiz rojo y lo marcó:

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Desde entonces ésta es conocida como la “señal Wow!”, y despertó enorme interés en el mundo científico. Al igual que en el caso de la estrella KIC 8462852, algunas personas plantearon que podría provenir de una civilización extraterrestre. Sin embargo, el mundo científico no avala la hipótesis de un origen extraterrestre de la señal, y las observaciones sugieren que fue un evento astronómico puntual y determinado. El problema es que, por esas mismas características, es muy difícil determinar qué fue el evento que desencadenó esta señal.

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¿Qué significa la señal?

En la imagen vemos un montón de números y letras, pero no fueron esos símbolos los que llegaron en la señal (¡eso si que habría sido realmente extraordinario!). Los números y letras del papel simbolizan variaciones en la intensidad de la señal que detecta el telescopio. Debido a que el papel es un medio limitado para imprimir tanta información, los ingenieros que diseñaron el telescopio decidieron que cada caracter específico representaría diferentes intensidades de la señal recibida.

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“Big Ear”, el radiotelescopio donde se detectó la Señal Wow!. Imagen vía SETI-NAAPO.

Por cada 10 segundos de observación del telescopio, se obtiene un valor promedio de la intensidad de la señal observada en ese tiempo. A partir de este valor se calcula el promedio de la relación señal/ruido o S/R de esos 10 segundos de observación. La relación señal/ruido es un número adimensional y puede utilizarse como una manera de cuantificar la intensidad de una señal: mientras mayor sea el valor de señal/ruido, más intensa fue la señal que detectó el telescopio.

Como era complicado imprimir el valor de S/R para cada período de 10 segundos de observación, se definieron intervalos: un valor de S/R entre 0 y 1 (es decir, un nivel bajísimo de intensidad) corresponde a un caracter en blanco, y para valores hasta 9 se utilizan los dígitos correspondientes. Los valores de S/R de 10 o más se representan con letras: una A representa al número 10, una B al número 11, y así sucesivamente.

Siguiendo estas reglas, lo que sorpendió a Ehman ese día fue la intensidad de la señal:

6 –> S/R entre 6 y 7
E –> S/R entre 14 y 15
Q –> S/R entre 26 y 27
U –> S/R entre 30 y 31
J –> S/R entre 19 y 20
5 –> S/R entre 5 y 6

Las letras al centro de la señal corresponden a valores de intensidad altísimos, más de 30 veces mayores a lo normal. De hecho, la “U” detectada en esta señal fue el nivel de intensidad más alto que el radiotelescopio ha captado alguna vez. Cada caracter corresponde a 10 segundos de observación del telescopio más 2 segundos de procesamiento; esta señal está compuesta por 6 caracteres, es decir, la detección de la Señal Wow! duró 72 segundos.

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La intensidad de la Señal Wow en función del tiempo. La detección duró aproximadamente 72 segundos. Imagen: “Wow signal profile” by Maxrossomachin – Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Commons.

Lo primero que se hizo fue comprobar que la señal no se debiera a un error humano o a un problema con el telescopio. Luego de una serie de análisis utilizando otra información detectada por el telescopio, se comprobó que no habían problemas y que, efectivamente, la señal había sido correctamente detectada.

Luego se quiso determinar de qué parte del cielo había llegado esta señal. Esto es algo que no se pudo establecer con exactitud: la antena del radiotelescopio utilizado tenía dos detectores distintos apuntando a zonas cercanas pero distintas del cielo, y la información de ambos era combinada al imprimirse en el papel. Lo único que se logró determinar es que solo uno de los detectores recibió la señal misteriosa, y que esta provenía de una zona en la constelación de Sagitario, cerca del cúmulo estelar M55. Si bien el área de donde pudo provenir la señal está bien determinada, es imposible encontrar la coordenada exacta.

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El origen de la Señal Wow! en el cielo, cerca de la constelación de Sagitario. Las dos bandas rojas muestran las zonas observadas por los dos detectores del radiotelescopio; no se sabe de cuál de las dos zonas vino la señal. Imagen: “Wow signal location” by Benjamin Crowell. Original uploader was Fashionslide at en.wikipedia – Transferred from en.wikipedia(Original text : own work). Licensed under CC BY-SA 3.0 via Commons.

¿Qué tipo de fenómeno puede haber generado esta señal?

Después de que se detectara esta señal, el mismo equipo del observatorio en conjunto con diversos radiotelescopios de otras partes del mundo unieron esfuerzos para intentar captarla nuevamente. Sin embargo, desde ese entonces, ningún radiotelescopio ha detectado una señal similar proveniente desde esa zona del cielo, ni desde ninguna otra.

Las primeras especulaciones señalaban que podía deberse a actividad humana, como aviones militares, satélites, o incluso algún emisor de señal en la Tierra. Sin embargo, estas hipótesis plantean problemas: la longitud de onda a la que trabajan los radiotelescopios está protegida, es decir, ningún aparato de radio en la Tierra tiene permitido transmitir en dicha frecuencia. En el caso que desde algún avión o satélite hubiesen estado violando esta restricción en las longitudes de onda, la señal habría sido captada por los dos receptores de la antena. Además, diversos estudios de la actividad aeronáutica que se estaba llevando a cabo en ese lugar en esos momentos comprobaron que no habían satélites ni aviones cercanos en el momento de la detección. Por otro lado, si alguien en la Tierra hubiese emitido la señal, el radiotelescopio no habría podido detectarla. Una hipótesis que Ehman sugirió en un principio era que alguien en la Tierra había emitido la señal, que esta había rebotado en algún satélite o pedazo de basura espacial, y luego llegado al telescopio.

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Los dos detectores de “Big Ear” en 1995. Imagen vía BigEar.org.

Otras hipótesis señalaban que la señal podía provenir de algún planeta o asteroide del Sistema Solar. El problema es que la emisión de radio proveniente de planetas y asteroides es bien conocida, y podría haberse detectado nuevamente. Otra posible causa natural de la señal es que la atmósfera podría haber perturbado una señal normal, del mismo modo que afecta la luz que recibimos las estrellas, y que es el efecto que genera que veamos a las estrellas titilar.

El problema con todas las hipótesis existentes es que no hay modo de probarlas. Si justo en ese momento ocurrió algún fenómeno atmosférico que perturbó una señal normal, no tenemos cómo comprobarlo. Si justo en ese momento alguien en un avión militar emitió una señal en la longitud de onda protegida, y nunca más volvió a hacerlo, no tenemos cómo comprobarlo. Por estas razones, la Señal Wow ha sido uno de los mayores misterios de la astronomía por ya casi 40 años.

Una nueva hipótesis

Los radiotelescopios basan sus descubrimientos, principalmente, en la frecuencia o longitud de onda de las ondas recibidas. En el caso de la Señal Wow, si bien la intensidad es algo nunca visto, su longitud de onda es bastante común: 21 centímetros. Es decir, la misma longitud de onda a la que los radiotelescopios detectan el hidrógeno en el Universo. De hecho, esa longitud de onda recibe el nombre de la línea de hidrógeno. Cuando la luz de un objeto astronómico lejano tiene esa longitud de onda, se sabe que ha pasado por una nube de hidrógeno en su camino hasta el telescopio.

Basándose en eso, el astrónomo Antonio Paris del St. Petersburg College en Florida ha propuesto una nueva hipótesis: cometas.

Al pasar cerca del Sol, la luz ultravioleta de éste irrumpe en las partículas de hielo de los cometas, haciendo que éstos liberen grandes nubes de hidrógeno. Si un cometa hubiese estado pasando cerca del Sol en esa fecha, es posible que el telescopio haya captado ondas pasando por su nube de hidrógeno, lo cual podría haber causado la señal. Paris tiene dos cometas candidatos: 266P/Christensen y P/2008 Y2, también llamado cometa Gibbs. Según sus cálculos de las órbitas de estos cometas, es posible que hayan estado de visita en el Sistema Solar en las fechas y en la zona del cielo en donde se detectó la señal.

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266P/Christensen y P/2008 Y2, los dos cometas que según Paris pueden haber generado la señal.

Pero, ¿no buscaron los científicos posibles fuentes de esta señal? ¿No habrían sabido que habían cometas cerca, que podrían haber pasado por la zona de donde provino? La respuesta es no, ya que dichos cometas aún no se habían descubierto en aquel entonces: 266P/Christensen fue descubierto en el año 2007, y Gibbs en el año 2008.

Si bien esta hipótesis aún presenta varios vacíos, tiene una ventaja por sobre todas las anteriores: se podrá probar. Ambos cometas volverán a nuestro Sistema Solar en los años próximos, enero de 2017 y enero de 2018 respectivamente, y pasarán por zonas del cielo relativamente cercanas a donde se detectó la Señal Wow!. Esto da a los astrónomos la oportunidad de realizar nuevas mediciones y determinar si la hipótesis es plausible o no.

Por ahora, la Señal Wow! sigue siendo un misterio. Esta nueva hipótesis aún debe ser probada antes de ser aceptada, por lo que tendremos que esperar como mínimo hasta el año 2018 para tener novedades. Quizás los resultados sean favorables, o quizás no y la hipótesis sea descartada como tantas otras.

Los astrónomos solo están seguros de una cosa: hay una infinidad de fenómenos astronómicos que podrían haber causado esta señal, y no será hasta que se agoten todas esas hipótesis que se considere la posibilidad de un origen artificial. Recordemos por ejemplo el caso de PSR B1919+21, el primer púlsar descubierto: en 1967 se detectó una señal extraña y nunca antes vista, muchos pensaban que podía provenir de civilizaciones extraterrestres, pero resultó ser un nuevo tipo de objeto astronómico.

Lamentablemente, en el caso de la Señal Wow!, al menos por ahora los astrónomos deben intentar inferir importantes conclusiones a partir de sólo 72 segundos de información.

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